Extrañar es saborear lo que el gusto ya ha probado,
es renovar el recuerdo ya gastado,
es el cuidado de evitar lo olvidado.
Pero ¿es que acaso ya te he probado?
¿Ya he caminado sobre el cultivo de tus labios calmados?
¿Ya he conservado en mi pecho el tictac de tus latidos
y el zigzag de tus cabellos volados?
No he tocado el borde de tus párpados ni la punta de tus dedos.
No he lamido tus orejas ni he mordido tu boca.
No he olido tu cuello ni escuchado tu llanto.
No he visto tus secretos ni he visto tus amuletos.
Pero estos cinco sentidos se agudizan
Cuando tu voz penetra en mi oído,
Condenando al gusto a ser tu esclavo.
Puedo llegar a la cima de la paz
al hacer un llamado a tu sonrisa
y a la profundidad de tu alma.
Puedo extrañarte porque tú presencia
Colma mi intelecto,
Porque rebasas lo corpóreo.
Puedo extrañarte porque al leerte y escucharte
Toco el borde de tus párpados y la punta de tus dedos,
Huelo tu cuello y escucho tu llanto,
Veo tus secretos y veo tus amuletos.
Y por regresarme la dicha cuando abro los ojos, te quiero.
jueves, 10 de septiembre de 2009
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